Escualos y batoideos, la elegancia del cuero.

Tal vez sean tiburones y rayas, en su concepto más amplio, los peces más especializados del mar. Algunos, con escasas modificaciones, llevan en el planeta más de 300 millones de años. Cifra que se revela escalofriante cuando la comparamos con la del antecesor más antiguo del hombre, de tan solo 4,5 millones de años, que nos evidencia la perfección alcanzada desde los tiempos más remotos por estas especies.

Proporcionar el acercamiento a este mundo del cuero a muchos pescadores y, así descubrirles la belleza de estos increíbles seres que evolucionaron cien millones de años antes de que se formaran nuestros continentes, debe formar parte integral del buen hacer y el respeto al medio de cualquier pescador concienciado.  

Descripción:

Escualos y batoideos presentan características en común que los definen como únicos en nuestros océanos. Esqueletos cartilaginosos, piel cubierta por dentículos dérmicos -que les han valido el sobrenombre de "peces del cuero"-, y sus 5 a 7 hendiduras branquiales abiertas al exterior, lateralmente en tiburones y ventralmente en las diversas rayas, nos definen solo algunos de sus rasgos más característicos. Sin embargo, anatómicamente, los tiburones poseen un cuerpo alargado e hidrodinámico qué, a diferencia de las mal llamadas globalmente rayas, destacan sobre el cuerpo deprimido de los componentes del orden de los ráyidos.

Diferencia que determina, como pocas, la ocupación del habitad y nos revela el estatus  qué, ambas especies, ocupan dentro del entramado, siempre complejo, de la cadena trófica de nuestro litoral.

Pez obispo (Pteromylaeus bovinus)

Mientras las rayas suelen ser de carácter bentónico, manteniendo una relación directa con los fondos, una gran mayoría de los escualos observan un régimen pelágico, viviendo en aguas libres y sin un contacto tan directo con el sustrato.

Así mismo, sus necesidades de desplazamiento y especialización trófica, determinan su fisonomía. Siendo, en tiburones, dominantes las colas lobuladas -normalmente asimétricas- mientras qué, en el grupo de los rajiformes, estas presentan un aspecto similar a látigos más propios para la defensa y el ataque qué para una eficaz propulsión.

La boca en ambos es ventral y, ante ella, se extiende un rostro más o menos bien definido presentando dos orificios nasales, así como un  sofisticado órgano sensorial, denominado ampolla de lorenzini, altamente especializado en la localización de presas vivas.

Aunque los dientes de los tiburones pelágicos son numerosos y caducos, manteniendo una renovación constante a lo largo de su vida, curiosamente, tanto en los batoideos como en los tiburones de carácter bentónico, estos se han definido en forma de placas continuas óseas no renovables, similares a estructuras con aspecto  de mosaico entrelazado.