Lisas y albures (Liza aurata / Liza ramada / Liza saliens / Chelon labrosus / Mugil cephalus).

Sardina (Sardina pichardus).
Características:

De cuerpo alargado, de aspecto claramente fusiforme,  y cabezas potentes y redondeadas nuestras lisas y albures pueblan todos los entornos semisalobre y  litorales de nuestras costas y marismas.

Con comprobada capacidad eurihalina, propiedad que les permite transitar desde zonas saladas a semisalobres o incluso mayoritariamente dulces, no es nada extraño encontrar remontando algunas de sus especies los cauces de nuestros ríos.

Cinco son las especies presentes de la familia de los mugílidos en nuestro rico entorno. El chelón o corcón (chelon labrosus),  afín siempre a puertos y muelles; la lisa dorada o busel (liza aurata) con su característica macha amarilla, objeto de búsqueda permanente por el valor de sus huevas con artes que se pierden en el principio de los tiempos como la tarraya o tarraya; el autentico albur (liza ramada), capaz de remontar sin mayor problemas ríos de cauces dulces;  la galúa (liza saliens), dueña de una característica macha cobriza con tonos de oro viejo en su opérculo y, por ultimo,  el múgil, capitán o serranillo (mugil cephalus), gigante de la familia con sus 75 centímetros.

• Conservación y mantenimiento:

Dependiendo de su uso habremos de ser rápidos y cuidadosos sí, nuestra pretensión, es la de utilizarlas como cebo vivo. Imponiéndose, para estos casos, el uso de un pequeño vivero proviso de un aireador que nos provea de la suficiente oxigenación.

Aún así, y debido a lo delicado de su conservación muchos optan por la captura previa del cebo en el mismo puesto, o pocas horas antes de la propia jornada, evitando el  inconveniente posterior de un mantenimiento siempre tan delicado.

No obstante,  y aunque no se lleguen a conservar vivas, las lisas frescas son un esplendido cebo que podremos aprovechar para tentar numerosas especies.

• Disponibilidad:

Normalmente presentes todo el año en mercado local y pescaderías para consumo humano provenientes, en gran parte, de la producción masiva generada en piscifactorías y granjas piscícolas.

Evidentemente estos ejemplares, alimentados de forma artificial mediante piensos y sometidos a procesos farmacológicos y químicos con objeto de evitar plagas y enfermedades, poco pueden compararse con los procedentes de la captura artesanal y, mucho menos, con aquellos obtenidos por nosotros mismos a pie de orilla.