Las pirañitas. Fúndulos y gambusias (Fundulus heteroclitus heteroclitus / Gambusia holbrooki).

Pirañita o fúndulo (Fundulus heteroclitus heteroclitus).
Características:

Estas especies, originarias de la costa atlántica americana, fueron introducidos por la mano del hombre en las marismas del Guadalquivir en las primeras décadas del pasado siglo con objeto de erradicar las epidemias de paludismo  y malaria a través del control natural qué, ambas especies, ejercen sobre las poblaciones de mosquitos y sus larvas. 

Extendidas por todo el golfo de Cádiz y, especialmente abundantes en las salinas de la bahía de Cádiz, se han convertido en una alternativa para la pesca al vivo gracias a sus extraordinarias capacidades de adaptación a todo tipo de salinidad soportando, incluso,  medios de escasa oxigenación y cambios bruscos de temperatura.

De cuerpos relativamente alargados, y cabeza aplanada dorsalmente,  en ambas especies destacan unos ojos grandes que le han valido el sobrenombre de peces linterna.

Con cierto dimorfismo sexual, y alcanzando los 12  centímetros, los foráneos fúndulos (fundulus heteroclitus heteroclitus) muestran sobre un tono verdoso, común a ambos sexos, unas características bandas transversales plateadas y un vientre amarillo intenso en los machos mientras, las hembras, mantienen un color verde amarillento uniforme.

Sin embargo las gambusias (gambusia holbrooki), muchas veces confundidas con los fuúndulos, muestran tonos variados en su dorso que alcanzan, desde el verdoso, hasta el parduzco o el grisáceo siempre presentando sus escamas ribeteadas de oscuro. El vientre, en ambos sexos, es blanquecino  así como sus aletas qué, con tonalidades blanco amarillentas, muestran  característicos  puntos negros en forma de bandas transversales tanto en la dorsal como en la caudal.

Ambas especies están consideran como alóctonas. Encontrándose incluidas, las gambusias,  ente las 100 especies invasoras más dañinas del mundo y dentro de las 20 especies exóticas de mayor impacto en los ecosistemas de España debido al desplazamiento y la competencia trófica ejercida ante especies autóctonas hasta llegar casi a su total desaparición, como en el caso de las aphanius iberus.

• Conservación y mantenimiento:

Su uso, exclusivamente dedicado al vivo, obliga a su mantenimiento y transporte en viveros de agua salada o semisalobre provistas de un sistema de aireación. Manteniendo un mínimo de calidad, en cuanto al agua y temperatura, y proveyéndoles de comida (incluso la propia de los  peces de acuario nos sirve), pueden llegar a adaptarse a la vida en cautividad en viveros, estanques y acuarios.

• Disponibilidad:

Debido a la prohibición existente en gran parte de nuestro país, relativa al marisqueo no autorizado, solo cabe adquirirlos a través de mariscadores profesionales (normalmente dedicados a la captura del camarón y la quisquilla en esteros, estuarios y marismas) o, acudir a la adquisición directa en comercios del ramo.