• Sargos. Los más grandes, ... los más humildes.

    Mucho debemos al más humilde habitante de nuestras aguas. Algunos, incluso, nuestra iniciación a la pesca y gran parte de nuestra devoción a la mar y sus especies.  Con ellos conocimos el compás de espera de  las primeras mareas tras las cañas y, en su búsqueda, aprendimos de rompientes intuyendo la grandeza de corrientes y aguajes. Motivo más que suficiente para que aún hoy, veteranos y noveles, sigamos emocionándonos como la primera vez al sentir la lucha del viejo sargo al final de la línea que nos une con el azul.

    Sargos. Esparidos.

    Surgidos de la espuma de la batiente, orgullosos, solitarios y errantes; la singular librea de los grandes ejemplares siempre será, para gran parte de nosotros, sinónimo perfecto del Surfcasting en toda su expresión y grandeza. La emocionante captura de los viejos ejemplares, después de casi cuarenta años de pesca en los que la fortuna me ha permitido conocer las mil escamas del Atlántico, me reclama merecido homenaje a los que siempre fueron considerados, los más humildes habitantes de nuestras aguas.

    Cara a cara.

    Si lubinas y doradas son, sin duda, señoras y dueñas de nuestras playas el sargo es, sin temor a equivocarnos, la especie mejor adaptada a este cambiante mundo costero en que nos movemos. Cinco son los representantes de esta familia en nuestro litoral. Cinco, los ejemplos vivos de adaptación de un universo regido, únicamente, por el capricho de olas y mareas.

    Sargos. Sargo Comun.

    Astutos, potentes, sobrios. La belleza del más humilde habitante del azul, el gran sargo, de picada inconfundible y de lucha sin cuartel, nunca dejará indiferente al surfcaster más exigente.

    Vagabundos oportunistas. Gregarios los más jóvenes; erráticos, solitarios, temerosos y con dosis que rozan la inteligencia - fruto de la experiencia vital - los de mayor tamaño. Capaces, como pocos, de explotar con éxito cualquier biotopo de nuestro litoral.  Será siempre el gran sargo, para su legión de seguidores, la especie por excelencia del Surfcasting. 

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  • Surfcasting y sargos, … pura esencia de pesca. 

  • La pesca del sargo es,… esencia de pesca. Tal es la adaptación de esta especie a la mayor parte de nuestro litoral que es relativamente fácil hacerse con un par de pequeños ejemplares, casi sin querer, sea cual sea el escenario y modalidad escogida.

    Playas de Cadiz.

    De hecho, para muchos de nosotros fueron pequeñas mojarras (diplodus vulgaris) y raspallones o alfajoas (diplodus anularis) nuestro bautizo de pesca cuando, armados con la ilusión de la niñez puesta en la primera jornada, nos acercamos al gran azul que nos enamoró para siempre.

    Pero, no nos equivoquemos.  La especialización que proporciona la búsqueda de los mayores representantes de esta familia, el sargo común (diplodus sargus), el sargo picudo o morruda (diplodus puntazzo) y el sargoburgo, sargo breado o soldado (diplodus cervinus). Esquivar el instinto de pervivencia de animales que llegan a alcanzar varios kilos de peso y capaces de evitar, durante años, la continua presión de anzuelos, redes y palangres, nos hará conocer su medio, casi, como un habitante más del mismo. 

    Ese deberá ser siempre nuestro objetivo, una vez superada aquella fase de iniciación, y no la captura del “mojarreo”, minúsculo y lamentable espectáculo de puertos, escolleras y playas.

    La búsqueda del más difícil, de la pieza que nos haga recordar mil veces su lance, debe ser la única meta del pescador deportivo. Vencer la dificultad es andar el singular camino que nos llevará a conocer la verdadera “pasión de pesca”,… no caben excusas.  

    De visita a la familia, pasando lista.  

    Es curioso cómo, incluso entre veteranos pescadores, puedan surgir dudas a la hora de diferenciar a los distintos miembros de esta familia.

    De hecho, es fácil comprobar cómo se mezclan en el cubo de muchos aficionados, sin distinción, ejemplares adultos de especies menores con alevines y jóvenes de los mayores representantes bajo la triste criba del  “total,… si ya no van a crecer más”.

    Para el pescador responsable, llegar diferenciar las especies es vital a fin de evitar este ingrato final.

    Capturar una mojarra adulta que ha completado su ciclo de reproducción, aunque precaria presa, nunca será comparable al desconocimiento de acabar con un joven sargo que, tan siquiera, ha iniciado su primer ciclo de vida. Una de las singularidades de gran parte de esta familia es el hecho de ser hermafroditas.

    Curiosamente, los sargos comunes nacen todos machos y, hasta los dos o tres años, no se transforman una parte de ellos en hembras reproductoras. 

    Al capturar exclusivamente ejemplares juveniles ponemos seriamente en juego la capacidad selectiva y la pervivencia de la especie.

    Recordemos siempre que, en el respeto a los más pequeños se encuentra el futuro de nuestra afición. 

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