• Cádiz en la mochila, a vueltas por el paraíso.

    De Sancti-Petri a Cabo Roche.

    Playas de Cadiz.

    Hablar de Cádiz es, hablar de mar.

    Dama de la espuma, amante de dos mares y eterna novia de vientos es, sin duda, la Provincia de Cádiz uno de los lugares de nuestra geografía capaz de reunir los requisitos ansiados por cualquier pescador para vivir, en el embrujo de su salada claridad, el sueño de cualquier pescador. La perfecta excusa de su cita con el gran pez para encontrase a sí mismo.

    No creo que, en nuestro particular universo de la pesca desde costa, exista un solo pescador compatriota al que en alguna ocasión ciertos nombres no le hayan transportado, al menos en su imaginación, a playas y escenarios siempre soñados. Oír la marina sonoridad de Zahara de los Atunes, imaginar la inmensidad de los arenales de el Palmar, poder tocar con los dedos de la imaginación las delicadas arenas de Barbate o ensoñarnos con las maravillas escondidas de las Calas de Roche es algo, del todo, inevitable.

    Cuando le comentaba a mi amigo José María la posibilidad de hacer un trayecto completo para invitar a nuestros amigos a conocer, uno a uno, todos los rincones de la novia de los vientos, su respuesta fue clara.

    “¡Estas loco¡, necesitaríamos cien revistas para hacerlo”  y, por Dios, que no le faltaba razón.

    Solo tratar de encerrar entre caracteres impresos la misma esencia del mar de Cádiz, esa mar que impregna por igual a la provincia y a todas y cada una de sus gentes y costumbres. Pretender transmitir, aunque tan solo sea un esbozo, la belleza del rincón escogido por la naturaleza para fundir Mediterráneo y Atlántico es, ya de por si, tan vano y presuntuoso como agarrar la arena de la playa con una mano y pretender que no se nos escape un grano entre los dedos.

    Pero, hay algo que juega a nuestro favor y es el carácter didáctico que nos mueve, así que, tomemos aliento y abramos nuestra imaginación.

    Preparemos nuestras mochilas para que sea capaz de transportar al menos tres de las rutas pesqueras más bellas que la retina de este pobre pescador puede mantener y alertemos nuestros sentidos para que nos llegue aunque sea solo un matiz de ese olor a sol y sal de esta vieja tierra.

    Emprendamos, sin prisas y saboreando juntos estas líneas, un pequeño viaje por el paraíso,   llevando a Cádiz en la mochila.

    Concretando la hoja de ruta.

    Plantearse que elegir y que dejar atrás en el camino no suele ser labor fácil en ningún caso pero, en este concreto en que se trata de escoger entre los rincones de mi Cádiz, …llega a doler.

    Playas de Cadiz

    Doscientos kilómetros de costas donde playas de la mas fina y dorada arena, muchas de ellas aun con características señas de virginidad por bandera, aparecen siempre flanqueadas por centinelas acantilados que a veces se nos antojan cortados a escuadra.

    Tratar se haceros llegar escenarios, sembrados por esplendidas calas o dunas centenarias, en un entorno tan privilegiado, donde profundidad y riqueza marina se alían cómplices por las especiales características del Estrecho de Gibraltar, teniendo como telón de fondo la cercanía del continente africano no hacen, precisamente, sencilla esta labor.

    Pero es forzoso escoger y, rogando de antemano me perdonéis por todo lo que dejo atrás y por lo somero de las descripciones, me atrevo a haceros participes de este singular viaje.

    Pero antes te quiero pedir disculpas también a ti, mi caí chiquitito, que bien saben los que te conocen que cualquier rincón de tu costa no se merece sólo unas líneas, sino toda una vida para poder llegar, simplemente, a intuirte.

    Así que, y asumiendo con mil dudas el peso de esta carga, preparad vuestras mochila y calzaros cómodos para recorrer tres de los mil caminos posibles que nos llevaran por estas rutas atlánticas pensadas por nosotros y para nosotros, pescadores de a pie, para que, con mas suerte que fortuna por quien os escribe, intentar descubrir juntos algo de lo mucho que la Costa de la Luz esconde.  

    Para ello, y como si de un singular juego de la oca se tratara, vamos a trazarlas usando como puntos de referencia los haces de luz de algunos de los numerosos faros que, desde los albores de la historia, delimitan a lo largo de su contorno el litoral gaditano.

     

     

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  • De Sancti-Petri a las Calas de Roche, contacto con el paraíso.

    La diversidad de esta ruta, relativamente escasa en kilómetros pero tan rica y variada que puede satisfacer al más exigente de nosotros, nos presenta prácticamente todos los escenarios posibles para la práctica de nuestra afición. Su singularidad nos llevara desde la magia de la desembocadura del Caño de Sancti Petri para, recorriendo las amplísimas playas de la Barrosa, terminar ante las escarpadas paredes de Roche y sus encantadoras calas.

    sparus aurata

    Mil tipos de escamas nos ofrece este rincón del paraíso, ¿estas dispuesto a comprobarlo…?

    Este camino nos permitirá disfrutar de algunos de los pesqueros más bellos y con mayor diversidad en especies deportivas a nuestro alcance. Tantas, como ningún aficionado desde costa pueda haber imaginado en el mejor de sus sueños. 

     

    Para comenzar esta etapa, que como en el resto que os propongo nos llevara de norte a sur en la búsqueda del estrecho, tomemos como referencia el mismo que hace mas de 3200 años usaron los primeros fenicios que arribaron a nuestra costa y acerquémonos a la desembocadura de Sancti-Petri, usando el reflejo del faro que culmina su castillo para iniciar esta andadura, …algunas sorpresas nos aguardan.

     

    Sancti-Petri, un lugar mágico.

    castillo de hercules

    Lugares llenos de magia y misterio jalonan a todo lo largo y ancho nuestra geografía pero, si nos encontramos ante un lugar que nos permita mantener la esperanza de la captura de grandes ejemplares de corvinas desde tierra, se nos muestra rica en sargos y doradas y, además, se adorna en el horizonte con la silueta de una singular fortaleza en plena mar desde donde hace mas de tres mil años fenicios, cartagineses y romanos mezclaron lo humano y lo divino al compás de las olas no os quepa duda alguna, estamos frente al Islote y Castillo de Sancti-Petri.

    De gran profundidad, el caño de Sancti-Petri es el enclave elegido por las saladas aguas que delimita la cercana Isla de León, conocida hoy como la ciudad de San Fernando, para encontrarse con el atlántico. Zonas con más de doce metros de profundidad, de una riqueza y vida soberbias gracias al continuo aporte de sustratos y alimentos que allí confluyen desde los esteros y caños cercanos, quedan al alcance de nuestras líneas y, en ellas, doradas, sargos, lenguados, robálos, bailas, congrios y un sinfín de especies nos esperan a la sombra del antiguo castillo fenicio de Melkart, el Heraklion griego y Hércules romano.

    Esta zona, siempre expuesta de forma activa a la fuerza de las mareas y sus corrientes, presenta su momento mas propicio para nuestra afición en coeficientes de carácter corto y medio - nunca superiores a los 65º - a fin de evitar que nuestros plomos terminen volando literalmente en sus aguas.

      Robalo

    Escojamos para tentar a nuestras presas con mayor posibilidad de éxito las primeras horas del alba o, si la jornada se tercia, las ultimas horas del atardecer y la noche para con un buen acero provisto de cebo autóctono, como el gusano de funda – conocido como “de canutillo” en la zona - o un buen rejo de choco fresco de trasmallo, intentar el engaño de sargos tan viejos como la vida o plateados robálos que se dan encuentro de continuo en sus oscuras aguas para regalo de nuestras cañas.

    Pero no solo estas especies reinan en sus aguas. Si en el reparo de una bajamar en los meses estivales llegamos a contemplar el espectáculo de decenas de lisas saltar fuera del agua, si nos sorprende a nuestros pies el encallar de pequeñas bailas que no dudan en quedarse en seco huyendo de algo que les supera en instinto, ajustar bien el freno porque ha llegado la señora de estas aguas en justa reclama de su alimento.
    Preparaos porque, el siguiente lance, puede ser el primero que os haga disfrutar con la locomotora del verano, la gran corvina, la verdadera señora y ama de estas aguas, esta de caza.

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