• Fabricación de Plomadas.

    Moldes y fundición.

    Fabricacion de Plomadas. Moldes y fundicion.

    Necesidad obliga y, si algo es cierto, es que la pesca se esta volviendo cada día mas cara.

    Así que, ¿por qué no retornar a nuestros orígenes y comenzar a elaborar parte de nuestros accesorios de manera manual, tal y como nuestros padres hacían?

    Pero, no nos engañemos, la perfección en la ejecución de cualquier trabajo manual que requiera destreza se alcanza a medida que dominemos arte y técnica.

    En el caso que nos ocupa, la realización artesanal de nuestras plomadas, las ventajas son evidentes.

    La posibilidad de realización al detalle de los plomos que más no satisfagan y las consiguientes mejoras que podemos realizar en el diseño de las mismas para los que nos preocupa el mínimo detalle, el contar con cuantos plomos necesitemos en nuestro arsenal sin un excesivo y continuo gasto en la adquisición de unos modelos de mercado que no nos terminan de agradar o sin duda la más importante para algunos de nosotros, la satisfacción que proporciona en acción de pesca el hecho de que gran parte del material empleado haya sido realizado por nuestras propias manos. 

    Evidentemente todos tenemos uno o unos plomos preferidos que nos atraen especialmente por características muy concretas. Alto grado de coeficiente de aerodinámica, especial diseño o prestaciones especificas para pesqueros puntuales junto a la idea de poder ser nosotros los que decidamos las mejoras y las adaptaciones que mas se ajusten a nuestro criterio quedan a nuestro alcance por la participación directa en el proceso de modelado, fundición y colada que nos permitirá personalizar hasta el mínimo detalle sus diseños. 

    Muchos, por aficiones paralelas como el casting en pista o por los condicionantes extremos de algunos de nuestros pesqueros, nos negamos a asumir el continuo desgaste de cartera que nos supone la perdida o deterioro de esta parte fundamental del equipo a la hora de alcanzar las máximas prestaciones en cuanto a distancias o a fin de solventar las peores condiciones en fondos y enclaves especialmente difíciles.

    Seria ridículo negar que la idea de realizar decenas de ellas por un módico precio sea una posibilidad altamente tentadora. Gracias a esto, incluso las pruebas de campo de nuevas líneas, técnicas o pesqueros difíciles que tanto temor llega a producir debido a las pérdidas continúas de nuestras preciosas, y cada día más caras plomadas, por la relativa facilidad de la producción dejan en gran parte el ser una razón de peso. 

    Antes de empezar,

    Dependiendo del objetivo que queremos lograr así habremos de disponer de unos u otros materiales. Evidentemente no será igual la realización de un plomo de grapas, uno de varilla española o uno de tipo pasante pero, en todos los casos, necesitaremos contar con los elementos apropiados y, en el caso que nos ocupa, el orden de los factores si que es sumamente importante.

    Contemos con el local adecuado.

    Sumamente importante es que, este, reúna unas condiciones en su entorno que nos permita trabajar cómodamente y que cuente con una clara ventilación. 

    El plomo, en su proceso de licuado, emana gases sumamente tóxicos y nocivos para la salud y estos, unidos a la suciedad que el plomo usado contiene normalmente, pueden provocar graves intoxicaciones en lugares cerrados. En resumen, este debiera reunir una gran ventilación, poseer una fuente cercana de agua y las condiciones mas cómodas posibles para la realización del fundido y la colada del metal.

    En caso de carecer de un sitio idóneo con estas características siempre cabra la posibilidad, incrementando evidentemente nuestra atención, de realizar esta labor al aire libre buscando para ello un lugar resguardado de corrientes, alejado de niños y con un mínimo soporte básico de trabajo para que pueda ser realizada de forma correcta.

    Guantes de protección.

    Sin estos, todo lo demás obvia. Vamos a trabajar un metal en estado líquido que superara en su proceso de fundición los 350 grados centígrados. 

    Deben ser lo suficientemente fuertes y amplios  para asegurarnos una clara protección contra salpicaduras fortuitas, ya que el metal en su proceso de enfriado en contacto con la piel puede ser causa de grandes quemaduras. Para ello son ideales los guantes de cuero vuelto empleados por soldadores, torneros o fresadores.

    Mascarilla.

    El principal problema que surge para nuestra salud durante la fundición de metal es la inevitable producción de gases pesados. Una mascarilla con plantilla de carbón activado (similar a la usada en los trabajos de pintura a presión), una amplia ventilación en el local de trabajo y evitar la inhalación de los vapores y vahos que se producen en la licuación del mismo son norma fundamental de seguridad que jamás debemos olvidar, va nuestra salud en ello.

    Gafas de protección ocular.

    Económicas y realmente útiles a fin de evitar salpicaduras en ojos o cara. La usaremos cuando licuemos el plomo y/o lo vertamos en los moldes o matrices.

    Fuente de calor.

    Un hornillo portátil, de los usados para calentar comida en nuestras acampadas, es una solución idónea. Su volumen y peso lo hacen muy manejables y el contenido de su campana nos proporcionara innumerables sesiones de fundición de manera muy cómoda.

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  • Un recipiente para calentar y verter el plomo.

    Su labor, fundir y posteriormente verter el plomo en los moldes. Por comodidad se suelen utilizar jarras de acero inoxidable de las usadas en cafetería para calentar líquidos. Resistentes a altas temperaturas, cómodas en su manejo, relativamente pequeñas, calientan rápido y cuentan con un característico pliegue en su boca que permiten verter controladamente su contenido. Aunque estas posean asas es recomendable no hacer uso de ellas y utilizar para su sujeción alicates de confianza. De esta manera, evitaremos derrames accidentales en caso de que un excesivo calentamiento llegue a producir el desprendimiento de las asas.

    Juego de alicates.

    Tanto para la sujeción de la jarra como para la realización de la formas de las varillas o incluso para el corte del sobrante del plomo, nos serán necesarios. Igualmente, si carecemos de mordazas o sargentos de mesa en nuestro banco de trabajo, para sujetar los moldes nos pueden ser muy útiles los llamados de presión o mordaza con la finalidad de sujetar estos mientras vertemos el plomo de una manera más cómoda y segura.

    Una fuente de agua.

    Sea en un amplio recipiente o, mejor aun, en un grifo cercano. El agua es un elemento indispensable que debemos mantener a nuestro rápido alcance, nos será útil para enfriar el plomo tras la colada, aliviar la temperatura que puedan llegar a alcanzar los moldes o, incluso, para enfriar rápidamente una molesta salpicadura. Para ello es necesario disponer de, al menos, un cubo con el precioso liquido. Debemos prestar especial atención a secar el contenido de los restos de agua que puedan quedar en los matrices o moldes antes de verter de nuevo plomo en ellos, la evaporación inmediata del agua en contacto con el metal licuado puede provocar la salida accidental de parte de este hacia el exterior. Mucha precaución en este sentido.

    Cuchara o cazo de mango largo.

    Si utilizamos jarras para la fundición con capacidades comprendidas entre el ½ litro al litro, mas supone demasiado peso para trabajar cómodamente, con cualquier cuchara sopera de acero o aleación nos servirá, ya que su uso esta limitado a remover y retirar las impurezas y escorias que puedan aflorar durante la fundición del metal.

    Varillas de acero inoxidable.

    Necesarios tanto para los plomos pasantes, ya que las usaremos para realizar la galería interior, como para realizar las varillas en los modelos de ojiva. Aunque perezca labor  difícil el conseguirlos a priori, son fácilmente localizables en ferreterías industriales que las expenden en varillas de aproximadamente un metro de longitud bajo el nombre de varillas TIG o para relleno de soldadura en acero. Las encontrareis en distintos calibres, aunque para este menester nos moveremos normalmente entre los 0,8 y 1,5 milímetros.

     Hasta aquí, lo primordial.  Si carecemos de alguno estos componentes no merece la pena siquiera que sigamos adelante. Se trata de recrearnos en la fabricación artesanal de unos elementos necesarios para nuestro deporte y no de jugarnos el tipo. Las medidas de protección y seguridad son elementales primordiales y muchos gustan, lamentablemente, gustan olvidarlas.  

    Si descuidamos, por imprudencia o temeridad, cualquier aspecto que pueda inducir a accidente os aseguro que merece mil veces mas la pena acudir a la tienda de deportes y adquirirlas, por muy caras que estas puedan llegar a ser.
    Seguridad, ante todo.
    Hemos de tener muy presente que las labores de fundición del metal entrañan claros factores de riego a tener siempre en cuenta y que, sin lugar a excusa alguna, será primordial la observancia de las adecuadas medidas de seguridad durante su proceso a fin de evitar cualquier incidente no deseado.

    Y en esta premisa fundamental baso la idea que me impulsa para realizar estas líneas. La realidad diaria del como muchos aficionados, en su afán por investigar o abaratar costos, acometen la labor de fundir sus propios plomos sin contar, siquiera, con  las mínimas medidas que prevengan posibles daños es algo que daña la vista y, espero sinceramente, que este puñado de letras alienten a todos los que las realizamos de forma artesanal se realicen dentro de un marco mínimo de seguridad adecuado a esta labor.
    Fabricacion de Plomadas. Moldes y fundicion.
    No podemos, ni debemos, olvidar que estamos tratando con metal en estado líquido que, no manejado adecuadamente o de forma imprudente, puede comprometer seriamente nuestra salud. Por ello, os recomiendo encarecidamente que desterréis la idea de realizar esta labor si no se disponen de cuantas medidas preventivas sean necesarias para llevarlo a cabo de una manera responsable y segura.
     
    Ubicar un local adecuado para tal actividad, con suficiente ventilación, alejado de cualquier actividad domestica y, muy especialmente, fuera del alcance de los más pequeños, es un principio  fundamental inexcusable a fin de huir de la exposición a la emanación de gases nocivos que se producirán durante la licuación del metal.
     Este es, inexcusablemente, el elemento angular que debe decidir si estamos o no en capacidad de intentarlo.

    Así mismo, planificar previamente los medios de protección y contar con los accesorios necesarios en un ambiente de trabajo adecuado, nos deparara la certeza de realizar correctamente esta actividad ejercida, no ya solo por nosotros, sino por un gran número de aficionados al modelismo estático y a la fundición de figuras en metal con gran acierto.


    Os recalco, por enésima vez, que cualquier otra opción carente de los requisitos básicos de seguridad, sencillamente, debemos olvidarla.